Bachillerato Literatura Universal

Hamlet

William Shakespeare · Escrita c. 1600–1601 · Publicada en 1603 · Tragedia en cinco actos · Teatro isabelino

Escrita
c. 1600–1601
Publicada
1603
Autor
Shakespeare
Estructura
5 actos
Género
Tragedia
Ambientación
Elsinore, Dinamarca

Resumen rápido de Hamlet

El rey de Dinamarca ha sido asesinado por su propio hermano, que ahora ocupa el trono y se ha casado con la viuda. El fantasma del rey muerto se aparece a su hijo, el príncipe Hamlet, y le pide venganza. Hamlet sabe lo que tiene que hacer, pero no puede hacerlo. Esa incapacidad de actuar —esa parálisis entre el pensamiento y la acción— es el corazón de la obra y la convierte en la tragedia filosófica más compleja que Shakespeare escribió.

Hamlet fue escrita hacia 1600-1601 y es considerada por muchos críticos y escritores la obra cumbre de Shakespeare y, posiblemente, de toda la literatura occidental. No es la más entretenida de sus tragedias ni la más directa, pero sí la más profunda: sus preguntas sobre la acción, la moralidad, la muerte y la naturaleza humana siguen sin tener respuesta cuatro siglos después.

Shakespeare la escribió en su período de madurez, tras la muerte de su hijo Hamnet en 1596 —un detalle biográfico cuya relevancia ha sido muy debatida—, y representa un salto cualitativo respecto a sus tragedias anteriores. Donde Romeo y Julieta es una tragedia del destino externo, Hamlet es una tragedia del interior: el conflicto no es entre Hamlet y Claudio, sino entre Hamlet y sí mismo.

«Ser o no ser, esa es la cuestión.»
Hamlet, Acto III, escena 1 — el monólogo más famoso de la literatura occidental

Resumen completo de Hamlet por actos

ActoLo que ocurreEscenas claveRelevancia examen
I El fantasma y la misiónLa verdad revelada El fantasma del rey se aparece en las murallas de Elsinore. Le revela a Hamlet que fue asesinado por Claudio. Le pide venganza. Hamlet jura actuar pero empieza a dudar de si el fantasma dice la verdad. Decide fingir locura. Muy alta. El fantasma y la misión son el punto de partida de todo el conflicto.
II La locura fingida y la trampaEl plan de Hamlet Hamlet actúa como loco para despistar a Claudio. Llegan actores a la corte. Hamlet planea representar ante el rey una obra que imite el asesinato: si Claudio reacciona, será la prueba de su culpabilidad. Polonio y el rey espían a Hamlet. Alta. «La ratonera» es el plan más ingenioso de la obra y muy preguntado.
III El monólogo, la trampa y el error fatalEl centro de la obra El monólogo «Ser o no ser». La ratonera: Claudio reacciona culpablemente. Hamlet encuentra a Claudio rezando y no lo mata. Mata por error a Polonio, escondido tras una cortina. Confrontación con su madre Gertrudis. Muy alta. El monólogo y la muerte de Polonio son los momentos más analizados de la obra.
IV El exilio y la locura real de OfeliaLas consecuencias Claudio envía a Hamlet a Inglaterra con órdenes secretas de ejecutarlo. Laertes regresa furioso por la muerte de su padre. Ofelia, destrozada por la muerte de Polonio y el abandono de Hamlet, enloquece de verdad y muere ahogada. Alta. La muerte de Ofelia y la conspiración de Claudio y Laertes son fundamentales.
V El cementerio y la masacre finalEl desenlace trágico Escena del cementerio con el cráneo de Yorick. El duelo entre Hamlet y Laertes, amañado con una espada envenenada. Gertrudis bebe el veneno preparado para Hamlet. Hamlet mata a Claudio. Mueren Laertes, Gertrudis, Claudio y Hamlet. Horacio sobrevive para contar la historia. Muy alta. El desenlace múltiple y el cráneo de Yorick son los más preguntados en Selectividad.

Acto I y II: la carga del conocimiento

La obra empieza en las murallas del castillo de Elsinore, en plena noche. Los guardias han visto un fantasma con la apariencia del rey muerto. El príncipe Hamlet, que está en la corte hundido por el luto de su padre y perturbado por el apresurado matrimonio de su madre con su tío Claudio, sale a encontrarse con el espectro. El fantasma le revela la verdad: no murió de una picadura de serpiente como se anunció oficialmente. Claudio le vertió veneno en el oído mientras dormía. Le pide a Hamlet que lo vengue pero que no dañe a su madre.

Desde ese momento, Hamlet lleva el peso de un conocimiento que no puede compartir con nadie y que lo enfrenta a una misión que no sabe si puede o quiere cumplir. Para ganar tiempo y no delatar que sabe algo, decide fingir locura. Esta estrategia tiene consecuencias: alarma a todos en la corte, preocupa genuinamente a Ofelia —su amada— y lleva a Claudio y a Polonio a espiarlo constantemente.

La llegada de una compañía de actores le da a Hamlet una idea: hará representar ante la corte una obra que imite el asesinato de su padre. Si Claudio reacciona culpablemente, tendrá la confirmación que necesita. Este plan —que Hamlet llama «la ratonera»— demuestra que su inteligencia sigue intacta aunque su voluntad esté paralizada.

Acto III: el momento de la verdad y el error fatal

El tercer acto contiene los momentos más importantes de la obra. Primero, el monólogo «Ser o no ser» —analizado en detalle en la sección 3 de esta guía— en el que Hamlet reflexiona sobre la vida, la muerte y la parálisis ante la acción. Segundo, la ratonera: la representación teatral produce exactamente la reacción que Hamlet esperaba. Claudio abandona la sala perturbado. La prueba es concluyente.

Sin embargo, cuando Hamlet tiene la oportunidad perfecta de matar a Claudio —el rey está solo, rezando—, no lo hace. Su razón: si lo mata mientras reza, Claudio irá al cielo; para vengarse de verdad, debe matarlo en un momento de pecado. Este razonamiento es tan retorcido que algunos críticos lo interpretan como otra excusa para no actuar. Hamlet vuelve a postergar.

Después, en la habitación de su madre, Hamlet oye un ruido detrás de una cortina. Creyendo que es Claudio espiándole, apuñala a través de la tela. Pero es Polonio, el consejero del rey, que había sido puesto allí para espiar la conversación. Esta muerte accidental —de un inocente que no era el objetivo— tiene consecuencias devastadoras: destruye a Ofelia y da a Laertes un motivo genuino para odiar a Hamlet.

Acto IV y V: el colapso de todo

Claudio aprovecha la muerte de Polonio para enviar a Hamlet a Inglaterra con cartas selladas que ordenan su ejecución. Hamlet descubre las cartas, las sustituye con órdenes de ejecutar a los mensajeros y regresa a Dinamarca. Mientras tanto, Ofelia, que ha perdido a su padre, a su amado y la razón, enloquece y muere ahogada en un arroyo —posiblemente suicidio, aunque la obra lo deja ambiguo—. Su hermano Laertes regresa de Francia y pacta con Claudio una trampa: un duelo con Hamlet en el que la espada de Laertes estará envenenada.

La escena del cementerio, previa al desenlace, es uno de los momentos más filosóficos de toda la obra. Hamlet sostiene el cráneo de Yorick, el bufón de la corte a quien conoció de niño, y reflexiona sobre la igualdad de todos ante la muerte. No hay más diferencia entre el cráneo de un bufón y el de Alejandro Magno que el polvo al que ambos se han reducido.

El duelo final se convierte en masacre. Gertrudis, sin saber que está envenenado, bebe el vino destinado a Hamlet. Laertes hiere a Hamlet con la espada envenenada. En el forcejeo, Hamlet se apodera de la espada y hiere a Laertes. Antes de morir, Laertes revela la conspiración y señala a Claudio como el responsable. Hamlet, con su última energía, mata a Claudio. Hamlet muere en brazos de su amigo Horacio. Su último deseo: que Horacio sobreviva para contar la verdad.

Los monólogos clave de Hamlet — la voz del pensamiento

Los monólogos de Hamlet son el elemento más analizado y más preguntado de la obra en cualquier nivel educativo. A través de ellos, Shakespeare nos da acceso directo a la mente del protagonista y nos muestra la batalla interior que paraliza su voluntad. Conocer al menos los tres más importantes —y saber qué significan— es imprescindible para cualquier examen.

Los cuatro monólogos fundamentales de Hamlet
Acto I, escena 2 «¡Oh, si esta carne demasiado sólida pudiera fundirse…»
«¡Qué cansado, rancio, plano e inútil me parece todo cuanto hay en el mundo!»
El primero y más oscuro. Hamlet acaba de enterarse del matrimonio de su madre con Claudio, antes de conocer la verdad del fantasma. Expresa su asco ante el mundo, su deseo de que su cuerpo se disolviera y su dolor por la rapidez con que su madre ha olvidado a su padre. Establece el estado emocional de Hamlet desde el principio: no es un hombre feliz al que el fantasma le destroza la vida; ya estaba destrozado antes de saber nada.
Primer monólogo — el dolor sin venganza aún
Acto II, escena 2 «¡Oh, qué miserable y ruin esclavo soy!»
«¡Cobarde que soy! ¡Qué villano soy! […] ¡Soy un cobarde! ¿Quién me llamará villano?»
Hamlet se fustigar a sí mismo por su incapacidad de actuar. Acaba de ver a un actor llorar de verdad por un personaje ficticio de Hécuba, y se pregunta qué habría hecho ese actor si tuviera la causa que él tiene. Se llama cobarde, villano, asno. Luego concibe el plan de «la ratonera». Este monólogo muestra que Hamlet es perfectamente consciente de su parálisis y se condena por ella.
El monólogo de la autoconciencia — imprescindible
Acto III, escena 1 «Ser o no ser, esa es la cuestión»
«Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar los golpes y dardos de la fortuna ultrajante, o tomar las armas contra un mar de calamidades…»
El más famoso de la literatura occidental. No es simplemente un monólogo sobre el suicidio: es una reflexión filosófica sobre si merece la pena vivir y actuar en un mundo injusto, o si sería preferible la muerte. Hamlet concluye que el miedo a lo desconocido después de la muerte —»ese país no descubierto de cuyos confines ningún viajero vuelve»— es lo que nos frena a todos. El miedo a lo desconocido paraliza tanto la acción como la muerte voluntaria.
El más famoso — el más preguntado en exámenes
Acto IV, escena 4 «¿Cómo es que veo a cada hora que pasa…»
«¡Desde ahora que mis pensamientos sean sangrientos, o que no valgan nada!»
Hamlet ve pasar al ejército de Fortimbrás marchando a la guerra por una pequeña parcela de tierra que no vale nada. Y se pregunta cómo ese hombre puede arriesgar su vida y la de miles de soldados por un honor abstracto, mientras él no puede actuar para vengar a su padre. El monólogo termina con una resolución: desde ahora, pensará en términos de acción. Es el último monólogo antes del desenlace y marca el giro hacia la acción final.
El giro hacia la acción — muy analizado en Bachillerato
Para cualquier examen de Bachillerato o Literatura Universal sobre Hamlet, saber parafrasear el monólogo «Ser o no ser» y explicar qué significa en el contexto de la indecisión de Hamlet es absolutamente imprescindible. No hace falta aprenderlo de memoria, pero sí entender qué pregunta Hamlet y qué respuesta encuentra —o no encuentra.

Personajes principales de Hamlet

Hamlet
Protagonista / El pensador paralizado
Príncipe de Dinamarca, filósofo y poeta, inteligente hasta la parálisis. Su problema no es la cobardía: es que piensa demasiado. Cada vez que está a punto de actuar, una nueva consideración moral o filosófica lo detiene. Es el personaje literario que más reflexiona sobre su propia incapacidad de actuar, lo que lo convierte en uno de los más complejos de toda la literatura universal.
Representa: la tensión entre pensamiento y acción, la parálisis del intelectual ante la injusticia
Claudio
Antagonista / El usurpador
Rey de Dinamarca, hermano del rey muerto y esposo de Gertrudis. Ha cometido el crimen original —el asesinato de su hermano— pero lo gobierna todo con una habilidad política real. No es simplemente un villano unidimensional: tiene momentos de auténtico remordimiento (la escena de la oración). El problema es que ese remordimiento no lo lleva a confesar ni a restituir lo robado.
Representa: la corrupción que se oculta bajo la apariencia del poder legítimo
Ofelia
La víctima inocente
Hija de Polonio y amada de Hamlet. Su tragedia es la más pura de la obra porque ella no tiene ninguna responsabilidad en los conflictos que la destruyen. Pierde a su padre —muerto por Hamlet—, pierde a Hamlet —que la rechaza y la usa como coartada para su locura fingida— y pierde la razón. Su locura, al contrario que la de Hamlet, es genuina y total.
Representa: la víctima inocente que el poder corrupto y la violencia masculina destruyen como daño colateral
Horacio
El amigo fiel / El testigo
El único amigo verdadero de Hamlet, el único en quien confía completamente y el único que sobrevive al desenlace. Su función en la obra es doble: como confidente, permite que Hamlet verbalice sus pensamientos más íntimos sin monólogos; como superviviente, será quien cuente la verdad al mundo. Las últimas palabras de Hamlet son para él: «El resto es silencio.»
Representa: la lealtad incondicional, la memoria que preserva la verdad, la conciencia externa de Hamlet
Laertes
El doble de Hamlet
Hermano de Ofelia e hijo de Polonio. Es, en muchos sentidos, el contrafigura de Hamlet: también tiene un padre asesinado y también necesita venganza, pero él actúa sin dudar. Su disposición a hacer lo que Hamlet no puede hacer lo convierte en el espejo de las limitaciones del protagonista. Sin embargo, su acción impulsiva lo lleva a pactar con el villano y a morir en su propia trampa.
Representa: la acción sin reflexión, el contraste con la reflexión sin acción de Hamlet
Gertrudis
La madre ambigua
La reina, madre de Hamlet y esposa de Claudio. Es el personaje más ambiguo de la obra: ¿sabía que Claudio mató a su primer marido? Shakespeare no lo dice con claridad. Su casamiento rápido con el cuñado escandaliza a Hamlet profundamente. En el desenlace, muere bebiendo sin saberlo el veneno que Claudio había preparado para Hamlet. Es víctima de la crueldad de su segundo marido.
Representa: la ambigüedad moral, el personaje que el lector nunca acaba de comprender del todo
El fantasma del rey Hamlet (el padre) merece mención especial. Aunque solo aparece en pocas escenas, es el detonante de toda la acción. Su ambigüedad —¿es un espíritu verdadero o un demonio que quiere condenar a Hamlet?— es la primera duda que paraliza al protagonista. Hamlet nunca tiene total certeza de que el fantasma diga la verdad, y esa incertidumbre justifica parte de su indecisión.

Temas principales de Hamlet

La indecisión y la parálisis ante la acción
Es el tema central y el más analizado en todos los niveles educativos. Hamlet sabe desde el acto I lo que tiene que hacer: vengar a su padre matando a Claudio. Tiene oportunidades para hacerlo. Sin embargo, no actúa durante cuatro actos. Su parálisis no es cobardía: es el resultado de una mente que no puede dejar de analizar las consecuencias morales y filosóficas de sus actos antes de realizarlos. Cada reflexión genera una nueva duda; cada duda genera un nuevo retraso. Esta incapacidad de pasar del pensamiento a la acción es lo que Coleridge llamó «exceso de facultad contemplativa», y lo que convierte a Hamlet en el arquetipo literario del intelectual paralizado.
Los cuatro monólogos de Hamlet son la expresión más directa de este tema. Especialmente el segundo («¡Oh, qué miserable y ruin esclavo soy!»), donde Hamlet se condena explícitamente por su incapacidad de actuar.
La corrupción del poder y la apariencia frente a la realidad
El mundo de Elsinore es un mundo de apariencias. Claudio parece un rey legítimo pero es un asesino. Hamlet parece estar loco pero está cuerdo —o casi—. Ofelia parece haber enloquecido por amor cuando en realidad enloquece por el asesinato de su padre. Polonio parece un consejero leal pero es un espía. La frase de Hamlet «El mundo es una prisión, y Dinamarca una de sus peores celdas» resume esta sensación de un mundo podrido en que nada es lo que parece. Shakespeare construye toda la obra sobre la idea de que el poder corrompe la realidad y hace imposible saber qué es verdad.
La frase más emblemática de este tema: «Algo huele a podrido en Dinamarca» (Marcelo, acto I). Es la primera formulación de la corrupción que impregna todo el reino.
La muerte y el sentido de la existencia
La muerte es el tema que más obsesiona a Hamlet y que más directamente se expresa en sus monólogos. El «ser o no ser» es fundamentalmente una reflexión sobre si la vida merece la pena frente a sus sufrimientos, y sobre por qué los seres humanos no elegimos morir: porque tenemos miedo de lo que hay después. La escena del cementerio con el cráneo de Yorick lleva este tema a su expresión más concreta: ¿qué diferencia hay entre un rey y un bufón cuando los dos se han reducido a polvo? La respuesta implícita de Shakespeare es que ninguna: la muerte iguala a todos.
Escena clave: el cráneo de Yorick (acto V, escena 1). La imagen más poderosa de la igualdad de todos ante la muerte.
La venganza y sus consecuencias morales
Hamlet ha sido llamado a vengar a su padre y tiene justificación moral y emocional para hacerlo. Pero la venganza le repugna filosóficamente. Cuando finalmente actúa —en el desenlace— no lo hace como una ejecución planificada sino como una reacción ante la muerte de su madre. La venganza, cuando llega, arrastra a casi todos. Shakespeare no presenta la venganza como un valor noble: la muestra como una cadena de destrucción que no respeta a los inocentes.
Comparación útil en exámenes: Laertes busca venganza sin dudar y también muere. La acción sin reflexión y la reflexión sin acción llevan al mismo desenlace.
La locura: real y fingida
Hamlet finge la locura como estrategia. Ofelia enloquece de verdad. Esta contraposición es uno de los elementos más ricos de la obra. La locura de Hamlet es una máscara que le permite decir verdades que de otra manera serían peligrosas —los locos tienen licencia para hablar sin censura—, pero que también lo aísla y destruye su relación con Ofelia. La locura de Ofelia, en cambio, es genuina y total: sus canciones en apariencia sin sentido contienen verdades que ningún otro personaje se atreve a decir. Shakespeare usa ambas formas de locura para explorar la relación entre la verdad y la cordura.
La locura de Ofelia en el acto IV es el espejo deformado de la locura fingida de Hamlet: donde él controla el delirio, ella lo sufre.

Contexto histórico y literario de Hamlet

Shakespeare en su período de madurez
Hamlet fue escrita alrededor de 1600-1601, cuando Shakespeare tenía unos 36 años y estaba en el pico de su creatividad. Pertenece a su período de las grandes tragedias, junto a Otelo (1603), El rey Lear (1605) y Macbeth (1606). Estas obras comparten una profundidad psicológica y filosófica que las distingue de sus comedias y de sus tragedias más tempranas como Romeo y Julieta.
Las fuentes de la obra
Shakespeare basó Hamlet en una leyenda escandinava medieval, recogida en las crónicas danesas de Saxo Grammaticus (siglo XII) y luego en la versión francesa de Belleforest (1570). Existía también un «Hamlet» anterior en los teatros londinenses —el llamado «Ur-Hamlet»—, probablemente de Thomas Kyd, que Shakespeare conocía. Lo que hizo con esas fuentes fue transformar una historia de venganza directa en una tragedia filosófica.
El contexto político isabelino
La Inglaterra de 1600 estaba marcada por la incertidumbre política: la reina Isabel I, sin herederos, envejecía y la sucesión era una fuente de ansiedad. El tema de un reino corrompido por un usurpador resonaba directamente con las preocupaciones políticas del momento. Algunos críticos leen Hamlet como una reflexión velada sobre la política isabelina y jacobina.
Hamlet en la historia de la literatura
Hamlet ha sido la obra de Shakespeare más comentada, adaptada y traducida de la historia. Goethe, Schiller, Coleridge, Freud, T.S. Eliot y Jorge Luis Borges, entre muchos otros, han escrito sobre ella. Freud usó a Hamlet para ilustrar el complejo de Edipo. Coleridge se identificó con la parálisis del protagonista. Esta capacidad de generar lecturas infinitas es lo que la hace la obra central del canon occidental.
Un dato que diferencia las respuestas de nivel alto: Shakespeare no inventó la historia de Hamlet. Lo que inventó fue convertir un cuento de venganza directa en una exploración filosófica de la conciencia humana. La pregunta que diferencia al Hamlet shakespeariano de todas sus fuentes es simple: ¿por qué no actúa? Ninguna versión anterior se hacía esa pregunta. Mencionar esto en un examen de Literatura Universal demuestra comprensión del proceso creativo de Shakespeare.

Simbolismo y recursos literarios en Hamlet

El cráneo de Yorick — la igualdad ante la muerte
En la escena del cementerio del acto V, Hamlet sostiene el cráneo del bufón de la corte Yorick, a quien conoció de niño. Le habla directamente al cráneo y reflexiona sobre cómo el hombre que lo hacía reír de pequeño se ha reducido a hueso y polvo. Luego extiende la reflexión: Alejandro Magno, el mayor conquistador de la historia, también acabó en polvo. ¿Qué diferencia hay entonces entre un rey y un bufón? La respuesta es: ninguna. El cráneo de Yorick es el símbolo más poderoso de la igualdad de todos ante la muerte y el más citado de toda la obra después del monólogo «Ser o no ser».
El símbolo más preguntado en Selectividad junto al monólogo
El fantasma — la duda como parálisis
El fantasma del rey es el elemento sobrenatural de la obra y su función va más allá de revelar el crimen. Plantea una duda fundamental que paraliza a Hamlet desde el principio: ¿es un espíritu verdadero o un demonio del infierno que quiere condenar a Hamlet manipulándole para que cometa un crimen? Esta duda —genuina en el contexto de las creencias de la época— es la primera razón por la que Hamlet no actúa de inmediato. El «test» de la ratonera es su intento de resolver esa incertidumbre.
Símbolo de la ambigüedad entre verdad y apariencia
Las flores de Ofelia — el lenguaje de la locura
En el acto IV, Ofelia enloquecida distribuye flores a los personajes de la corte. Cada flor tiene un significado simbólico específico en la tradición de la época: romero para el recuerdo, pensamientos para la tristeza, ruda para el arrepentimiento. La distribución de flores no es aleatoria: Ofelia da a cada personaje las flores que le corresponden según sus actos. Su locura contiene una verdad que su cordura nunca podría haber dicho tan directamente. Es el lenguaje de la inocencia destruida que habla más claro que cualquier discurso racional.
Muy analizado en Bachillerato como recurso simbólico
«La ratonera» — el teatro como instrumento de la verdad
El plan de Hamlet de hacer representar ante el rey una obra que imite el asesinato de su padre es uno de los recursos metateatrales más ingeniosos de Shakespeare. El teatro —ficción— se convierte en instrumento para revelar la verdad. «La ratonera» funciona: Claudio reacciona con culpa y Hamlet tiene su confirmación. Con este recurso, Shakespeare reflexiona sobre el poder del arte para decir verdades que el poder prefiere ocultar. Es también una declaración sobre el propio teatro como espacio de la verdad.
Recurso metateatral fundamental — muy preguntado
El veneno — el crimen que se esconde
El veneno es el instrumento del crimen original —Claudio lo vertió en el oído del rey mientras dormía— y también el instrumento del desenlace —la espada envenenada de Laertes, el vino envenenado que mata a Gertrudis. El veneno que se administra sin que la víctima lo sepa es la metáfora perfecta del método de Claudio: un crimen que parece otra cosa, que no deja huellas visibles, que actúa desde la oscuridad. El veneno simboliza la corrupción que no puede verse pero que lo mata todo.
Símbolo de la corrupción oculta bajo las apariencias

Cómo aprobar el examen de Hamlet

Hamlet es la obra de Shakespeare más larga y más compleja. Tiene más de cuatro mil versos y contiene más capas de significado que cualquier otra tragedia del autor. No esperes poder aprenderla bien en una noche de estudio. Lo que sigue es la jerarquía de lo más importante a lo menos importante para los exámenes.

Lo absolutamente imprescindible: saber de qué trata la obra (el príncipe Hamlet busca vengar a su padre pero no puede actuar), conocer el monólogo «Ser o no ser» y saber explicar qué significa y por qué importa, conocer los personajes principales (Hamlet, Claudio, Ofelia, Horacio, Laertes, Gertrudis) y entender el desenlace (todos mueren en el acto V excepto Horacio).

Lo que sube la nota: saber explicar la indecisión de Hamlet con matices —no es cobardía, es parálisis filosófica—, conocer el recurso de «la ratonera» y lo que representa, hablar de la contraposición entre la locura fingida de Hamlet y la locura real de Ofelia, y mencionar el cráneo de Yorick y lo que simboliza.

Para Literatura Universal específicamente: situar la obra en el teatro isabelino, saber que pertenece al período de madurez de Shakespeare (junto a Otelo, Macbeth y El rey Lear) y poder comparar brevemente Hamlet con Romeo y Julieta —la primera es una tragedia del destino externo; la segunda, del conflicto interior.

El dato que más diferencia las notas altas: Laertes como contrafigura de Hamlet. Ambos tienen un padre asesinado y necesitan venganza. Laertes actúa sin dudar; Hamlet no puede actuar. Esa comparación, mencionada en cualquier pregunta sobre los personajes o los temas, demuestra una comprensión estructural de la obra que muy pocos alumnos tienen.

Ideas clave de Hamlet que debes recordar

c. 1600–1603
Escrita hacia 1600-01. Publicada en 1603. Período de madurez de Shakespeare.
Shakespeare
Su obra más compleja y más comentada. Considerada por muchos la cima de la literatura occidental.
Elsinore, Dinamarca
Ambientación ficticia en Dinamarca. Basada en leyendas escandinavas medievales.
El fantasma
Revela que Claudio asesinó al rey vertiendo veneno en su oído. Pide venganza a Hamlet.
La indecisión
Hamlet sabe lo que tiene que hacer pero no puede actuar. Parálisis filosófica, no cobardía.
«Ser o no ser»
Acto III. Reflexión sobre la vida, la muerte y el miedo a lo desconocido. El monólogo más famoso.
La ratonera
Hamlet usa el teatro para confirmar la culpa de Claudio. «El teatro dentro del teatro».
Ofelia
Locura real (contrasta con la fingida de Hamlet). Muere ahogada. Las flores simbolizan verdades.
Laertes
Contrafigura de Hamlet: mismo motivo de venganza, actúa sin dudar. Muere en su propia trampa.
El cráneo de Yorick
Acto V. Símbolo de la igualdad ante la muerte. «La muerte todo lo iguala.»
El desenlace
Mueren: Gertrudis (veneno), Laertes (espada envenenada), Claudio (Hamlet), Hamlet (espada). Horacio sobrevive.
Temas
Indecisión, corrupción del poder, muerte, venganza, locura, apariencia vs. realidad.

Respuestas modelo para el examen de Hamlet

Respuesta modeloNivel: Bachillerato / Literatura Universal
¿Por qué Hamlet no actúa de inmediato para vengar a su padre? Analiza su indecisión.

La indecisión de Hamlet es el tema central de la obra y ha dado lugar a debates críticos durante cuatro siglos. La pregunta es sencilla: Hamlet sabe desde el acto I que Claudio mató a su padre. Tiene razones morales y emocionales para vengarse. ¿Por qué espera hasta el último acto?

La primera razón es la epistemológica: la fuente de su conocimiento es un fantasma, y Hamlet no puede estar seguro de si el espectro dice la verdad o si es un demonio que quiere manipularlo para que cometa un crimen. Esta duda es legítima en el contexto de las creencias de la época isabelina, donde los espíritus podían ser tanto almas del purgatorio como agentes del diablo. El plan de «la ratonera» —hacer representar ante Claudio una obra que imite el asesinato— es su intento de resolver esa incertidumbre antes de actuar.

Pero la ratonera confirma la culpa de Claudio en el acto III y Hamlet sigue sin actuar. Cuando lo encuentra solo rezando, tiene la oportunidad perfecta y la rechaza con un argumento moralmente retorcido: no quiere matarlo en estado de gracia porque iría al cielo. Aquí la excusa filosófica parece más una racionalización de la parálisis que una razón genuina.

La explicación más convincente es la que el propio Hamlet formula en su segundo monólogo: tiene una naturaleza contemplativa que le impide pasar del pensamiento a la acción. Cada vez que está a punto de actuar, una nueva consideración moral genera una nueva duda que paraliza la voluntad. Coleridge lo describió como «exceso de facultad contemplativa», y esa descripción sigue siendo la más precisa. Hamlet no es cobarde: es un hombre cuya inteligencia y profundidad moral se han convertido en una trampa de la que no puede escapar hasta que las circunstancias le fuerzan a actuar en el caos del desenlace.

Respuesta modeloNivel: Bachillerato / Literatura Universal
Analiza el monólogo «Ser o no ser». ¿Qué reflexiona Hamlet y cuál es su relación con el tema de la obra?

El monólogo «Ser o no ser» es el más famoso de la literatura occidental y el que concentra con más densidad el pensamiento de Hamlet y los temas centrales de la obra. Se pronuncia en el acto III, escena 1, y está formulado como una reflexión filosófica sobre la vida, la muerte y la acción.

La pregunta inicial —»ser o no ser, esa es la cuestión»— plantea una disyuntiva que no es simplemente existencial sino también ética y práctica: ¿merece la pena seguir existiendo y soportando los sufrimientos de la vida, o sería más noble «tomar las armas contra un mar de calamidades» y terminar con ellos? Hamlet no está hablando solo de si quiere vivir o morir: está preguntándose si tiene sentido actuar en un mundo injusto o si lo más sabio es abandonarse al sufrimiento.

La conclusión a la que llega Hamlet es que el miedo a lo que hay después de la muerte —»ese país no descubierto de cuyos confines ningún viajero vuelve»— es lo que nos frena a todos. No elegimos morir porque no sabemos lo que hay al otro lado. Y esa misma lógica —el miedo a las consecuencias desconocidas— es la que paraliza también su venganza. El monólogo no es solo una reflexión sobre el suicidio: es la formulación más precisa del mecanismo que lo paraliza a lo largo de toda la obra.

En ese sentido, el monólogo no es un desvío del tema central sino su expresión más concentrada. Hamlet reflexiona sobre la parálisis ante lo desconocido, y esa parálisis —el miedo a actuar sin certeza sobre las consecuencias— es exactamente lo que lo ha impedido vengar a su padre durante toda la obra.

Respuesta modeloNivel: ESO / Bachillerato
Compara los personajes de Hamlet y Laertes. ¿Qué función cumple Laertes en la obra?

Laertes es el personaje que Shakespeare construye como contrafigura de Hamlet, y esa función de espejo es una de las claves estructurales de la obra. Los dos personajes comparten una situación casi idéntica: ambos tienen un padre asesinado, ambos tienen un motivo legítimo de venganza, y ambos actúan en respuesta a esa muerte. La diferencia es radical: Laertes actúa sin dudar; Hamlet no puede actuar.

Cuando Laertes se entera de que Polonio ha muerto, regresa de Francia furioso, irrumpe en palacio al frente de un grupo armado y exige explicaciones al rey. No se detiene a reflexionar sobre las consecuencias morales, no duda sobre si sus pruebas son suficientes, no necesita confirmar nada. Cuando Claudio le dice que fue Hamlet quien mató a su padre, Laertes está dispuesto a cometer cualquier acción para vengarse, incluso pactar con el asesino del rey. Su resolución es total e inmediata.

Esta comparación ilumina la complejidad de Hamlet. La pregunta implícita es: ¿sería mejor ser Laertes? La respuesta de Shakespeare es que no necesariamente: la acción impulsiva de Laertes lo lleva a pactar con el villano, a usar una espada envenenada en un duelo que se supone honorable, y finalmente a morir en su propia trampa. La acción sin reflexión no es mejor que la reflexión sin acción; simplemente lleva a la destrucción por un camino diferente. Shakespeare presenta ambas opciones y concluye que, en el mundo corrupto de Elsinore, no hay ninguna que funcione.

Preguntas frecuentes sobre Hamlet — tipo examen

Haz clic en cada pregunta para desplegar la respuesta completa.

La frase «Algo huele a podrido en Dinamarca» la pronuncia Marcelo, uno de los guardias, en el acto I, cuando el fantasma acaba de llevarse a Hamlet. Es una de las frases más citadas de Shakespeare y ha pasado al lenguaje común en muchos idiomas como expresión de corrupción oculta bajo apariencias normales.

En el contexto de la obra, la frase tiene una función diagnóstica precisa: señala que algo fundamental está mal en el reino de Dinamarca, aunque nadie —excepto el fantasma y pronto Hamlet— sabe exactamente qué. El rey legítimo ha muerto en circunstancias sospechosas, la reina se ha casado apresuradamente con el cuñado y la corte entera actúa como si todo fuera normal. Marcelo no sabe lo que ocurre, pero intuye que la corrupción está presente.

La frase también establece el marco temático de toda la obra: Hamlet es la historia de un mundo corrompido en que las apariencias ocultan una realidad criminal. La putrefacción que Marcelo huele metafóricamente es la descomposición moral del reino a causa del crimen de Claudio. Y esa podredumbre no se limitará al rey: se extenderá a todos los personajes que entren en contacto con la conspiración.

💡 Frase muy citada en exámenes. Siempre explica quién la dice (Marcelo, no Hamlet), en qué momento (acto I, tras ver el fantasma) y qué función cumple (diagnóstico de la corrupción del reino).

La escena del rey Claudio rezando es uno de los momentos más perturbadores de Hamlet, porque en ella el protagonista tiene todo lo que necesita para actuar —está solo con Claudio, lleva una espada, acaba de confirmar su culpabilidad con la ratonera— y sin embargo no actúa.

La razón que Hamlet da en su monólogo es teológica: si mata a Claudio mientras está rezando, el rey morirá en estado de gracia y su alma irá al cielo. Para que la venganza sea justa, debe matarlo en un momento de pecado, de manera que vaya al infierno como fue al infierno su padre al ser asesinado sin confesión. Este razonamiento implica que Hamlet quiere no solo la muerte de Claudio sino su condenación eterna.

Sin embargo, muchos críticos han señalado la ironía añadida de la situación: en la escena siguiente veremos que Claudio no puede rezar, que sus palabras no suben al cielo porque no puede arrepentirse genuinamente sin abandonar lo que ha obtenido con el crimen. Hamlet rechazó la oportunidad perfecta basándose en una suposición errónea: Claudio no estaba realmente en estado de gracia.

La interpretación más profunda es que el argumento teológico es otra racionalización de una parálisis que tiene causas más profundas. Hamlet no puede matar a Claudio no por razones teológicas sino porque su naturaleza contemplativa le impide dar ese paso definitivo e irreversible. La razón que da es intelectualmente brillante y moralmente cuestionable, lo que la convierte en el ejemplo más claro de cómo su inteligencia trabaja en su contra.

💡 Escena clave para entender la indecisión de Hamlet. Explica siempre tanto el argumento que Hamlet da (el teológico) como la ironía de que ese argumento sea erróneo.

La pregunta sobre la locura de Hamlet es una de las más debatidas de toda la historia de la crítica literaria, y Shakespeare la deja deliberadamente sin respuesta definitiva. Lo que sí está claro es que Hamlet declara explícitamente su intención de fingir la locura en el acto I: «Puede que considere oportuno poner un aspecto de extravagancia.» La locura es una estrategia consciente que le permite decir verdades peligrosas con la cobertura de la demencia.

Sin embargo, a lo largo de la obra hay momentos en que la frontera entre la locura fingida y el desequilibrio real se difumina. La intensidad de sus emociones, la dureza con que trata a Ofelia, los cambios bruscos de estado de ánimo y la violencia de su reacción al matar a Polonio sugieren que la presión acumulada está afectando genuinamente su equilibrio mental. Shakespeare no dice si Hamlet cruza la línea de vuelta hacia la locura real; simplemente no lo aclara.

La locura de Ofelia, en cambio, es indudablemente real. Pierde a su padre asesinado por el hombre al que ama, ese hombre la rechaza y se va, y la deja completamente sola. Su locura en el acto IV no es una estrategia: es el colapso de una persona que ha perdido todo su mundo. Sus canciones y la distribución de flores contienen verdades simbólicas que su locura le permite expresar, pero eso no significa que controle su estado.

La contraposición entre la locura fingida de Hamlet y la real de Ofelia es uno de los recursos dramáticos más ricos de la obra. La locura que el poderoso usa como arma tiene consecuencias reales sobre los más vulnerables: Ofelia enloquece en parte porque Hamlet la usa como coartada para su teatro de la demencia.

💡 Pregunta muy habitual en todos los niveles. La clave es distinguir claramente entre la locura estratégica de Hamlet (deliberada, con momentos ambiguos) y la locura real de Ofelia (total e involuntaria). La comparación entre ambas es lo que más valoran los correctores.

La escena del cementerio en el acto V, donde Hamlet sostiene el cráneo del bufón Yorick, es una de las más famosas del teatro universal. Hamlet toma el cráneo en sus manos y se dirige directamente a él: «¡Pobre Yorick! Lo conocí, Horacio. Era un hombre de infinito humor, de la mejor fantasía.» El bufón que lo hacía reír de niño, que lo cargaba en sus espaldas y lo besaba, se ha reducido a un objeto sin vida que despide «un olor tan abominable» que le revuelve el estómago.

La reflexión de Hamlet se extiende más allá de Yorick: si este hombre lleno de vida y humor ha llegado a esto, ¿qué diferencia hay entre él y los grandes de la historia? Hamlet considera que Alejandro Magno, el mayor conquistador de la historia, también acabó en polvo, y que ese polvo podría estar tapando ahora mismo un agujero en un barril de cerveza. El humilde y el grande, el bufón y el héroe: todos acaban igual.

El mensaje filosófico es claro: la muerte iguala a todos. La única diferencia entre los seres humanos —su poder, su riqueza, su fama— desaparece ante la muerte. Esta reflexión conecta directamente con el tema de la muerte que recorre toda la obra desde el monólogo «Ser o no ser» y culmina aquí en su expresión más concreta y más visual.

Hay también una dimensión personal: Yorick era para Hamlet alguien que lo amaba y lo hacía feliz cuando era niño. Ese cráneo es también el recuerdo de una felicidad pasada que la muerte ha destruido. La escena combina la filosofía universal con el duelo personal de una manera que resulta emocionalmente devastadora.

💡 Escena muy preguntada en todos los niveles. Explica el mensaje filosófico (la muerte iguala a todos) y conéctalo con el tema de la muerte en el conjunto de la obra.

Hamlet es considerada la obra cumbre de Shakespeare y una de las cimas absolutas de la literatura occidental por varias razones que se refuerzan mutuamente.

En primer lugar, por la complejidad psicológica de su protagonista. Hamlet es el primer personaje de la historia de la literatura que reflexiona sistemáticamente sobre sus propias limitaciones interiores y que convierte esa reflexión en el motor de la acción dramática. Antes de Hamlet, los protagonistas de las tragedias actuaban o padecían; Hamlet no puede actuar precisamente porque piensa demasiado. Esta introspección radical anticipa siglos de literatura que exploraría la conciencia humana desde dentro: Dostoievski, Proust, Joyce, Kafka.

En segundo lugar, por la riqueza filosófica de sus preguntas. Hamlet no habla solo de la venganza: habla de si merece la pena vivir, de qué hay después de la muerte, de cómo la consciencia moral puede paralizar la voluntad, de si el ser humano puede conocer la verdad en un mundo de apariencias. Estas preguntas no tienen respuesta en la obra —y Shakespeare no pretende dárselas—, pero el hecho de que las formule con esa profundidad hace que la obra siga siendo relevante cuatrocientos años después.

En tercer lugar, por la calidad del lenguaje. Shakespeare escribió Hamlet en su madurez artística y el texto contiene algunos de los versos más hermosos y más densos de toda la lengua inglesa. El monólogo «Ser o no ser» es solo el ejemplo más conocido; hay decenas de pasajes de una belleza equivalente.

Por último, por su capacidad de generar interpretaciones infinitas. Goethe leyó a Hamlet como la víctima de la melancolía romántica. Freud lo usó para ilustrar el complejo de Edipo. Coleridge se identificó con su parálisis. Cada época, cada cultura y cada lector encuentra en Hamlet algo diferente. Esa apertura —la imposibilidad de cerrar definitivamente el significado de la obra— es el sello de la literatura verdaderamente grande.

💡 Pregunta de valoración global, habitual en Literatura Universal. Estructura la respuesta en cuatro argumentos: complejidad psicológica, riqueza filosófica, calidad del lenguaje y apertura interpretativa. Eso demuestra dominio de la obra y madurez crítica.

Errores comunes al estudiar Hamlet

1
Decir que Hamlet no actúa porque es cobarde. La indecisión de Hamlet no tiene nada que ver con la cobardía: es el resultado de una naturaleza filosófica que no puede dejar de reflexionar sobre las consecuencias morales de sus actos. Es un hombre que piensa demasiado, no un hombre que teme actuar.
Corrección: Hamlet sufre parálisis filosófica, no cobardía. Coleridge lo llamó «exceso de facultad contemplativa». Su inteligencia y profundidad moral son exactamente lo que le impide actuar.
2
Decir que el monólogo «Ser o no ser» es simplemente sobre el suicidio. Es una reflexión filosófica mucho más amplia sobre la vida, la muerte, la acción y el miedo a lo desconocido. Reducirlo al suicidio es perder todo su significado en el contexto de la obra.
Corrección: «Ser o no ser» reflexiona sobre si merece la pena vivir y actuar en un mundo injusto, y sobre por qué el miedo a lo desconocido tras la muerte nos paraliza tanto para morir como para actuar. Es la formulación más precisa del tema de la indecisión.
3
Confundir «Algo huele a podrido en Dinamarca» con una frase de Hamlet. La pronuncia Marcelo, uno de los guardias, en el acto I. Es uno de los errores de atribución más frecuentes en los exámenes.
Corrección: la frase la dice Marcelo (un guardia), no Hamlet, en el acto I escena 4, cuando el fantasma acaba de llevarse a Hamlet. Siempre especifica quién la pronuncia.
4
Ignorar a Laertes como contrafigura de Hamlet. La mayoría de los alumnos lo menciona solo como el que hace el duelo final. Pero Laertes es estructuralmente esencial: es el espejo de Hamlet, el hombre que hace lo que Hamlet no puede hacer, y su destino demuestra que la acción impulsiva tampoco es la solución.
Corrección: Laertes tiene el mismo motivo de venganza que Hamlet y actúa sin dudar. Pero su acción lo lleva a pactar con el villano y a morir en su propia trampa. Acción sin reflexión y reflexión sin acción llevan al mismo desenlace.
5
Decir que Ofelia se suicida con certeza. Shakespeare deja la muerte de Ofelia deliberadamente ambigua. El sacerdote en el funeral dice que sus circunstancias son «dudosas». La obra no confirma ni desmiente el suicidio.
Corrección: Ofelia muere ahogada, pero Shakespeare deja ambiguo si fue un suicidio o un accidente. El debate sobre si «merece» sepultura cristiana en la obra refleja esa ambigüedad. No afirmes el suicidio como un hecho confirmado.
6
No mencionar a Horacio y su función en el desenlace. Horacio es el único que sobrevive y cuya función es «contar la historia». Las últimas palabras de Hamlet son para él. Su presencia en el desenlace es estructuralmente fundamental.
Corrección: Horacio sobrevive por petición explícita de Hamlet, que quiere que alguien cuente la verdad al mundo. «El resto es silencio» es la última frase de Hamlet, dirigida a Horacio. Es el garante de la memoria y la verdad.
7
Tratar Hamlet como si fuera igual que Romeo y Julieta. Son dos obras de Shakespeare muy distintas. Romeo y Julieta es una tragedia del destino externo y del amor imposible; Hamlet es una tragedia del conflicto interior y de la parálisis filosófica. Confundirlas en un examen de Literatura Universal es un error grave.
Corrección: Romeo y Julieta = tragedia del destino externo (el odio familiar) y del amor; pertenece al período temprano. Hamlet = tragedia del conflicto interior (la indecisión); pertenece al período de madurez. Son filosófica y dramáticamente muy distintas.